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McCain, Obama y las promesas migratorias

Última modificación 16/09/2008 11:04
por luisg

Barack Obama mantiene una ventaja de 3 a 1 sobre McCain en el voto hispano y sólo seis por ciento de los votantes que pertenecen a esa minoría piensan que el Partido Republicano la mejor opción para los latinos. Pero sin importar quien llegue a la Casa Blanca es harto necesario que se legisle a favor de los migrantes para disminuir considerablemente su grado de vulnerabilidad que aumenta cada día en el marco de la criminalización de un fenómeno económico como lo es la migración.

Por: Eduardo González Velázquez 

A pesar de la creciente presencia de los migrantes latinos en Estados Unidos, principalmente mexicanos, tanto los candidatos a ocupar el despacho oval de la Casa Blanca, el demócrata, Barack Obama; y el republicano, John McCain; así como amplios sectores de la población parecen menos interesados en el fenómeno migratorio y se encuentran más preocupados por la recesión economía, los precios de la gasolina, la crisis hipotecaria y los miles de embargos, el rescate de los bancos privados con dinero público, y la guerra en Irak. Por ello, tanto McCain como Obama han tratado de evitar el tema migratorio en diversos foros en la medida que han podido, ya que resulta un asunto volátil que no está entre las prioridades de los electores. Aun así, a siete semanas de las elecciones presidenciales los dos candidatos han puesto sobre la mesa sus propuestas electorales en torno a la migración.

Ambos candidatos coinciden en la urgente necesidad de impulsar una reforma migratoria; aunque una cosa es aceptar llevar a cabo una reforma migratoria y otra muy distinta es ponerla en marcha, entre ambas realidades existe una gran distancia. El primer elemento que debemos tomar en cuenta es el tiempo, seguramente ninguno de los dos políticos deseará tocar un tema tan delicado en su primer periodo de gobierno, por el contrario, tratará de navegar por aguas más tranquilas y políticamente correctas en busca de la reelección; y sólo entonces estarán en posibilidades de hablar de una reforma migratoria o lo que sea que se le parezca. Recordemos que en el sistema político estadunidense es durante el segundo periodo de gobierno cuando los presidentes abordan los temas más delicados y controversiales. Por otro lado, una cosa es lo que quiera el presidente y su partido, y otra lo que diga el Congreso; a pesar de que los dos candidatos hablen de hacer una amplia reforma migratoria y no sólo un esfuerzo temporal.

La plataforma electoral del partido Republicano traza con mucha claridad la política migratoria que se pondría en marcha bajo el gobierno de John McCain y Sarah Palin. El eje central gira en torno al argumento de que el “cumplimiento de la ley empieza con más fuerza policial”; razón por la cual se pondrían en marcha cuatro estrategias para enfrentar la migración: 1) la conclusión del muro fronterizo físico y virtual; 2) la continuación de la política de redadas y deportaciones; 3) impulsar y generalizar el proceso de verificación electrónica por internet llamado E-Verify; y 4) incrementar el presupuesto para la patrulla fronteriza. En el terreno político, la estrategia es: 1) ir contra algunas decisiones de los tribunales que consideran dificultan el proceso de deportaciones; 2) negar fondos federales para las ciudades denominadas santuarios de migrantes; 3) oponerse a las tarifas estatales para matrículas de estudiantes universitarios indocumentados y a una posible amnistía; 4) negar licencias de conducir a los indocumentados; 5) prohibirles facilidades de pagos como se dan a los residentes de los estados; y 6) negarles beneficios de seguridad social o de otro tipo, excepto los previstos por las leyes federales. Dos son los aspectos positivos de la propuesta electoral republicana: 1) las penalizaciones más severas para los contrabandistas de migrantes indocumentados hacia Estados Unidos; y 2) el fortalecimiento del programa de trabajadores huéspedes que vendría a incrementar las visas huésped que ya existe y que rondan las 80 mil por año.

A pesar de que la plataforma electoral de John McCain contiene mayores restricciones que beneficios para los migrantes, para muchos ilegales se encuentra en el imaginario colectivo que el senador de Arizona fue el coautor de un plan de reforma integral junto con el senador demócrata de Massachusetts Edward Kennedy, aunque finalmente no se aprobó. En el tema migratorio la fórmula McCain-Palin está tratando de cuidar no sólo el voto latino sino el sufragio antimigrante de su partido, y eso puede limitar el número de sufragios hispanos que pudiera tener. Seguramente McCain sueña hacer realidad la afirmación que lanzara hace algunos años Ronald Reagan en el sentido de que “los hispanos son republicanos, lo que pasa es que todavía no lo saben”.

Por su parte el partido Demócrata a través de su plataforma electoral propone una reforma migratoria que sea “viable, práctica y humana”, aunque no deja de lado la “seguridad nacional”. En lo que respecta a las políticas persecutorias y de criminalización de la migración propone: 1) asegurar las fronteras con la contratación de personal adicional y el incremento de la infraestructura y la tecnología; 2) dotar a los empleadores un método efectivo para verificar la legalidad de un trabajador; y 3) sancionar a los empleadores que contraten indocumentados. Cinco aspectos positivos contiene la propuesta de la fórmula Obama-Biden: 1) la creación de un sistema de apoyo para los indocumentados que cumplan con los requisitos para legalizar su estatus migratorio y allane el camino a la ciudadanía previo pago de multas, impuestos y de que los migrantes aprendan inglés; 2) atacar y desmantelar las organizaciones de contrabando y combatir la delincuencia asociada al narcotráfico; 3) ayudar con políticas que generen desarrollo y crecimiento económico en los países expulsores, para frenar la migración desde el origen; 4) terminar con las redadas, porque reconocen lo ineficiente que resulta esta política de criminalización de los migrantes; y 5) reformar la burocracia disfuncional que evita la reunificación familiar y con ello incrementar el número de visas para miembros de las familias que viven en el Estados Unidos y para los migrantes que puedan ejercer empleos no cubiertos con mano de obra local.

Las principales semejanzas entre las dos plataformas electorales son que ambas plantean incrementar la seguridad fronteriza con agentes y muros físicos y virtuales. La diferencia fundamental radica en que Barack Obama pone sobre la mesa un mayor número de medidas que apuntan a fortalecer a los migrantes atacando diversas áreas donde son altamente vulnerables, así como plantear una política que permita la legalización de millones de indocumentados.

Así, con promesas que finalmente están muy lejos de hacerse realidad los partidos Demócrata y Republicano aspiran a ganar el voto de los 17 millones de hispanos que actualmente tienen derecho al sufragio lo que equivale al 8.6 por ciento del electorado norteamericano y que gravitarán en estados donde los resultados se definen apenas por unos miles de votos: Nuevo México, Colorado, Nevada y Florida. En estos momentos según el Pew Hispanic Center Barack Obama mantiene una ventaja de 3 a 1 sobre McCain en el voto hispano; finalmente al ver la línea dura que adopta el partido Republicano no sorprende que tan sólo el 6 por ciento de los votantes hispanos piensen que ese partido es la mejor opción para los latinos. De cualquier manera las últimas encuestas generales muestran que Barack Obama ya ha sido alcanzado incluso superado 50 a 46 por ciento por John McCain en las preferencias electorales (La Jornada, 9 de septiembre de 2008), ayudado en buena medida por la llegada de Sarah Palin, que cayó bien entre la base conservadora y está atrayendo el voto de mujeres blancas y sectores indecisos (El Día, 11 de septiembre de 2008); a pesar de que Obama sea el candidato presidencial preferido fuera de Estados Unidos para ocupar la Casa Blanca con el 49 por ciento a su favor contra el 12 por ciento que se declara a favor de John McCain (El Universal, 10 de septiembre de 2008). Sea cual sea el candidato que llegue a la Casa Blanca es harto necesario que se legisle a favor de los migrantes para disminuir considerablemente su grado de vulnerabilidad que aumenta cada día en el marco de la criminalización de un fenómeno económico como lo es la migración.

 

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