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El derecho a permanecer en casa

Última modificación 09/09/2008 13:49
por luisg

Por casi medio siglo, la migración ha sido el hecho social más importante en la vida de cientos de pueblos indígenas en las montañas de Oaxaca, uno de los estados más pobres de México. Esto ha significado que las condiciones de vida y los derechos de los migrantes sean preocupaciones centrales para las comunidades como Santiago de Juxtlahuaca.

Por: David Bacon

JUXTLAHUACA, OAXACA, MEXICO. Por casi medio siglo, la migración ha sido el hecho social más importante en la vida de cientos de pueblos indígenas en las montañas de Oaxaca, uno de los estados más pobres de México. Esto ha significado que las condiciones de vida y los derechos de los migrantes sean preocupaciones centrales para las comunidades como Santiago de Juxtlahuaca.

Hoy, el derecho a viajar en busca de trabajo es una cuestión de supervivencia. Pero en este mes de Junio en Juxtlahuaca, en el corazón de la región Mixteca, muchos  agricultores dejaron sus campos y las mujeres sus telares, para hablar sobre otro derecho, el derecho a permanecer en el lugar de origen.

En el centro de la comunidad, 200 agricultores Mixtecos, Zapotecos y Triquis, así como miembros de sus familias que trabajan en Estados Unidos, hablaron ferviententemente afirmando este derecho durante la asamblea trianual del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB). Los acalorados debates concluyeron con numerosas votaciones en donde las voces de madres y padres hablando sobre el futuro de sus hijos se hicieron eco en las paredes de concreto del salón.

En español, mixteco y triqui, la gente repitió una frase una y otra vez: el derecho de no migrar. Afirmar este derecho desafía no solo la injusticia y la explotación que enfrentan los migrantes, sino las razones fundamentales por las cuales la gente ha tenido que migrar. Las comunidades indígenas están planteando la necesidad de un cambio social.

De acuerdo con Rufino Domínguez, aproximadamente 500, 000 indígenas oaxaqueños viven en Estados Unidos, de los cuales 300, 000 de ellos viven en California. Estos hombres y mujeres vienen de comunidades cuyas economías son totalmente dependientes de la migración. La habilidad de mandar un hijo o una hija a través de la frontera, para que trabaje en el norte y envíe dinero, hace la diferencia entre comer pollo o comer tortillas con sal. La migración significa no tener que arar con una yunta de madera detrás de un buey, haciendo surcos en el árido suelo para sembrar un maíz que no  puede venderse por lo que cuesta plantarlo. Significa que los dólares lleguen al correo cuando los niños necesitan zapatos para ir a la escuela o cuando los abuelos necesitan un doctor.

De acuerdo con EDUCA, organización para la educación y el desarrollo, la categoría de extrema pobreza en Oaxaca abarca a 75% de sus 3.4 millones de habitantes. Por más de dos décadas, bajo la presión del Banco Mundial y las condiciones de ayuda financiera impuestas por Estados Unidos, el gobierno mexicano ha recortado su gasto destinado a incrementar el ingreso en las zonas rurales. Los precios se ha incrementado dramáticamente desde que los controles de precios y los subsidios en artículos y servicios como la gasolina, electricidad, transporte de autobús, tortillas y leche, fueron eliminados.

Raquel Cruz Manzano, directora de la escuela Primaria en San Pablo Macuiltianguis, un pueblo en la región indígena Zapoteca, asegura que solo 900, 000 oaxaqueños reciben atención médica y que la tasa de analfabetismo es de 21.8%. Cruz refiere que “El nivel de escolaridad en Oaxaca es de 5.8 años en comparación con el nivel de escolaridad nacional de 7.3 años. El salario promedio mensual para empleados no gubernamentales es de menos de 2, 000 pesos (aproximadamente 200 dólares) por familia, el más bajo en todo el país. Cerca de 75, 000 niños tienen que trabajar para sobrevivir o ayudar a sus familias.”

“Pero no hay trabajos aquí, y el Tratado de Libre Comercio (TLC) hizo caer tan bajo el precio del maíz, que económicamente no es posible sembrarlo”, Domínguez asegura. “Venimos a EU a trabajar porque en nuestro hogar no logramos obtener un precio rentable para nuestro producto. No hay alternativa.”

Sin un cambio político de gran escala, la mayoría de las comunidades no tendrán acceso a recursos para proyectos productivos y desarrollo económico que les provea de una vida digna. Pueblos como Juxtlahuaca, no tienen ni siquiera una planta de tratamiento de agua. Las comunidades rurales dependen de los ríos para el consumo de agua que también son utilizados para desechar el agua residual.  De acuerdo con Jaime Medina, reportero oaxaqueño del diario Noticias, “Un profesor tiene un salario de 2,200 pesos quincenales (cerca de 220 dólares). “Con ese salario los profesores tienen que comprar gises, lápices y otros útiles escolares para los niños.”

Por su membresía indígena, el FIOB realiza campañas por los derechos de los migrantes en Estados Unidos, en sus comunidades de origen. El FIOB, pide una amnistía y la legalización de los migrantes indocumentados. Asimismo, el FIOB ha condenado las propuestas para un programa de trabajadores temporales. Los migrantes necesitan el derecho al trabajo, pero “estos trabajadores no tienen derechos laborales o beneficios sociales,” Domínguez refiere. “Es como esclavismo”.

Al mismo tiempo, “necesitamos desarrollo para hacer de la migración una elección mas que una necesidad- el derecho a no migrar”, explica Gaspar Rivera-Salgado, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles. “Ambos derechos son parte de la misma solución. Tenemos que cambiar el debate y pasar de una visión que presenta a la migración como un problema, a un debate sobre los derechos de los migrantes. El problema real es la explotación.” Pero el derecho a permanecer en casa, de no tener que migrar, tiene que significar más que el derecho a permanecer pobre y sin casa. Decidir entre permanecer en el lugar de origen o partir, sólo tiene sentido si cada elección puede proveer de un buen futuro. 

En Juxtlahuaca, Gaspar Rivera-Salgado, fue elegido como el nuevo coordinador binacional del FIOB. Su padre y su madre aún viven en un rancho a media hora sobre un polvoso camino de la autopista principal, en el pequeño pueblo de Santa Cruz Rancho Viejo. Ahí su padre Sidronio, plantó hace unos cuantos años trescientos árboles de aguacate, con la esperanza de que algún día su fruto tomara el lugar del maíz y los frijoles que alguna vez fueron el producto de su cosecha. Él es afortunado,  pues sus familiares tiene agua, y un canal de riego que corre desde el ojo de agua, manteniendo sus árboles y sus esperanzas con vida. Fernando, hermano de Gaspar, ha comenzado a cosechar champiñones en un proyecto patrocinado por el FIOB, e incluso ha construido un invernadero para sembrar jitomates. Ellos esperan que estos proyectos produzcan suficiente dinero para que Fernando no tenga que regresar a Seattle, donde él trabajó por siete años.

Tal vez esta familia este cerca de lograr el derecho a no migrar. Para millones de campesinos indígenas, no migrar significa hacer algo parecido a eso. Pero encontrar los recursos necesarios, inclusive para un pequeño número de familias y comunidades, es para el FIOB el principal reto. Este fue el tema del debate en su asamblea realizada en Juxtlahuaca.

De acuerdo con Gaspar Rivera-Salgado, “encontraremos la respuesta a la migración en nuestras comunidades de origen. Para hacer del derecho a no migrar algo concreto, necesitamos organizar la fuerza que tenemos en nuestras comunidades y combinarla con los recursos y la experiencia que hemos acumulado en 16 años de organización en ambos lados de la frontera.” Fernando, el constructor del invernadero y cultivador de champiñones, está de acuerdo en que el FIOB tiene la habilidad de organizar a la gente. “Pero ahora debemos dar el siguiente paso y realizar cambios concretos en la vida de la gente.”

Sin embargo, organizar los apoyos de base del FIOB en Oaxaca, significa más que hacer discursos. Como Fernando Rivera señala, las comunidades quieren proyectos que les ayuden a elevar sus ingresos. A lo largo de los años, el FIOB ha organizado a las tejedoras en Juxtlahuaca, y les ha ayudado a vender textiles y prendas de vestir a través de sus organizaciones en California. Creó un sindicato de taxis rurales, tanto para ayudar a las familias a viajar de Juxtlahuaca a los pequeños pueblos de los alrededores, como para proveer de trabajo a los conductores. A través de prestamos, ha abierto cooperativas de artesanos que fabrican productos tradicionales.

El gobierno cuenta con un fondo para iniciar proyectos similares, pero generalmente el dinero va a parar a los funcionarios que se lo embolsan,  y que apoyan al Partido Revolucionario Institucional, el cual ha gobernado Oaxaca desde que se fundó en 1940. Uno de los objetivos que se debatieron en la asamblea del FIOB, fue organizar a la comunidad para obtener algunos de estos recursos. Sin embargo, cualquier subsidio del gobierno es visto con suspicacia por los activistas, quienes saben de las condiciones ligadas a esos recursos económicos.

Otra preocupación, es el efecto del financiamiento en las propias comunidades. “El uso de regalos o favores gubernamentales para comprar votos es parte de nuestra cultura política,” explica Gaspar Rivera-Salgado. “La gente quiere regalos y piensa que una organización es fuerte por los regalos que puede dar. Pero ahora la gente está demandando estos resultados del FIOB, ¿así que les ayudamos o no? Y si lo hacemos, ¿cómo podemos cambiar la forma de pensar de la gente? Es crucial que nuestros miembros vean que la respuesta a nuestros problemas no son los regalos del gobierno o de un partido político, sino la organización. Los miembros del FIOB necesitan educación política.”

El abstencionismo político no es una opción, sin embargo, alerta Juan Romualdo Gutiérrez Cortéz, “No somos la única organización en Oaxaca –existen otras 600. Si nosotros no lo hacemos, ellas lo harán. Sin embargo, durante sus 16 años de existencia, el FIOB ha sido crucial en la oposición política al gobierno del PRI en Oaxaca. Gutiérrez, un maestro de escuela en Tecomaxtlahuaca, fue coordinador del FIOB en Oaxaca hasta que lo abandonó en la asamblea de Juxtlahuaca. Él es también un líder del sindicato de maestros de Oaxaca de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

En Junio de 2006, una huelga de la Sección 22 dio lugar a meses de sublevación dirigida por la APPO, que buscó remover al gobernador del estado, Ulises Ruiz, y lograr un cambio básico en el desarrollo y la política económica. La sublevación fue aplastada a través de la intervención Federal armada, y muchísimos activistas fueron detenidos. De acuerdo con Leoncio Vásquez, activista del FIOB en Fresno, “la falta de derechos humanos es por sí misma un factor que contribuye a la migración de Oaxaca y México, ya que nos imposibilita para exigir un cambio.” Esta primavera de 2008, los maestros ocuparon nuevamente la plaza central o el zócalo de la capital del estado para protestar por las mismas condiciones que dieron origen a la sublevación de hace dos años.

El propio Gutiérrez no fue encarcelado durante la sublevación, aun cuando el estado le giró una orden de aprehensión. Sin embargo él ha sido arrestado anteriormente. A finales de 1990, en alianza entre el FIOB y el Partido de la Revolución Democrática –partido de izquierda- Gutiérrez fue elegido como diputado para el Congreso local de Oaxaca. Al concluir su cargo como diputado, Gutiérrez fue encarcelado por el predecesor de Ruiz Ferro, José Murat, hasta que una campaña binacional logró obtener su liberación. Su crimen como el de muchos otros que se encuentran en las cárceles de Oaxaca, fue insistir por lograr un nuevo camino para el desarrollo económico que pudiera elevar los niveles de vida en el campo, y hacer de la migración sólo una opción, mas que un medio indispensable de supervivencia.

A pesar de que la APPO no logró deshacerse de Ruiz Ferro y el PRI, Gaspar Rivera-Salgado cree que “en México estamos muy cerca de obtener el poder en nuestras comunidades en el nivel local y estatal.” Para ello señala como ejemplo, la elección de Gutiérrez como diputado estatal y posteriormente como alcalde de su natal San Miguel Tlacotepec. Asimismo, otros presidentes municipales aliados con el FIOB, han ganado puestos de elección popular, y algunos activistas ya comienzan a planear una campaña para elegir un diputado federal del FIOB.

Los delegados del FIOB coinciden en que la organización continuará su alianza con el PRD. Sin embargo esta alianza es controversial en parte debido al desorden interno en el partido. Rivera-Delgado, dice “Sabemos que el PRD se encuentra en una crisis interna y no hay una alternativa real dentro de la izquierda, sin embargo no hay otras opciones si queremos participar en la política electoral. Por lo tanto estamos intentado plantear propuestas positivas. Le estamos pidiendo a la gente del PRD que detenga su confrontación sobre posiciones, y en cambio utilice los recursos del partido para organizar a la comunidad. No podemos cambiar las cosas por nosotros mismos. Primero, tenemos que organizar a nuestra propia base, pero entonces, tenemos que encontrar aliados estratégicos.

“La migración es parte de la globalización,” enfatiza, “un aspecto de las políticas del estado que expulsa a la gente. Crear una alternativa a eso requiere de poder político. No hay forma de evitarlo.”

Traduccción: Rodolfo A. Hernandez Corchado

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