Herramientas Personales
Navegación
 
Acciones de Documento

Nueva tragedia de migrantes en Europa

Última modificación 13/11/2008 20:29
por luisg

Un migrante menor de edad pudo llegar a España, después de una terrible travesía. Apenas puso un pie en la playa se desvaneció y murió a causa de un viaje sin agua ni comida, bajo un clima invernal. Su muerte pone de relieve el drama de la inmigración a Europa que en 2007, según organismos humanitarios, cobró más de 3 mil 500 vidas

Por: Armando G. Tejeda, corresponsal. Madrid.

Una nueva tragedia tiñó de dolor y muerte la ruta de migración africana a España. En este caso murieron dos personas, una menor de edad, que viajaban en un cayuco (embarcación rudimentaria, construida en ocasiones de madera en mal estado y chatarra de desecho) junto a otras 123 personas. La escena en la que pisaron tierra firme fue dramática: decenas de ellas intentaban caminar por la arena de la playa pero sus piernas no les respondían, se desvanecían uno tras otro. Al menos dos sufrieron sendos fallos cardíacos y 14 se encuentran en estado de extrema gravedad.

El cayuco en el que viajaron hacinados los 123 migrantes tuvo como puerto de destino La Restinga, una de las playas más emblemáticas de la isla de El Hierra, una de las más pequeñas del Archipiélago canario español. Se sospecha que procedían del África subsahariana, muchos de ellos de Senegal, Etiopia, El Congo, Ruanda y otros tantos países con crisis alimentarias agudas, guerras civiles intestinas y falta de trabajo. Todos ellos viajaban con el sueño de pisar tierra europea,  a través de España, a pesar de las inclemencias del tiempo –un otoño con temperaturas de invierno-, la duración del viaje –algunos llevan meses recorriendo senderos en camión, tren o a pie- y la alta peligrosidad del tramo final, cuando tienen que hacerse a la mar con la interrogante de si llegaran al destino final con vida.

Las costas españoles, tanto las de la costa gaditana, es decir las que miran de frente al Estrecho de Gibraltar y al Magreb, como las islas canarias se han convertido en uno de los pasos fronterizos más mortíferos y agrestes del planeta. Los datos oficiales hablan de que sólo en lo que va de año han muerto 132 personas, si bien todas las organizaciones no gubernamentales matizan que esa cifra sólo es una pequeña aproximación de la dimensión real del drama, ya que sólo contabilizan las muertes con los cuerpos recuperados. Según la Asociación Pro Derechos Humanos Andalucía Total, en el 2007 habrían muerto en su intento por llegar a España a través del mar más de 3 mil 500 personas.

A estas cifras hay que sumar las dos muertes registradas esta mañana en la isla del Hierro, cuando llegó el cayuco con 123 personas hacinadas, 28 de ellos menores de edad, prácticamente sin alimentos ni agua, la mayoría con evidentes signos de hipotermia y ateridos de frio. Con la mirada perdida y el rostro entre aterrado y aliviado por haber encontrado tierra firme, los migrantes fueron bajando poco a poco de la embarcación, auxiliados por la Guardia Civil española y la cada vez más numerosa comunidad de la Cruz Roja en la zona. Así se fueron desvaneciendo uno a uno sobre la arena o sobre los brazos de los servicios de asistencia, que atendieron con los escasos medios que disponían a los enfermos más graves.

El caso más dramático fue el de un menor de edad que nada más llegar a tierra firme y bajar de la embarcación sufrió un paro cardiorrespiratorio, y desafortunadamente murió. Otro más llegó muerto en la embarcación, mientras que 14 más se encuentran en los centros hospitalarios de la región con un pronóstico de “extrema gravedad”, ya que se presume que han estado varias semanas perdidos en el mar.

“Calculamos que llevaban muchos días navegando y por eso arribaron en tan mal estado de salud. Incluso podían llevar tres días sin ingerir alimentos. Todavía no sabemos desde qué punto de la costa africana salieron, ya que no se encuentran en condiciones de relatar su travesía”, explicó a pie de playa el coordinador de los equipos de respuesta inmediata de la Cruz Roja en Canarias, Juan Antonio Corujo.

Avalancha en Melilla

Mientras el drama de la migración se teñía de luto en Canarias, en Melilla se registró una nueva “avalancha” de migrantes magrebíes y norafricanos que intentaban cruzar la inmensa y sofisticada valla que divide a esta ciudad española de territorio marroquí.

En Europa, lo más parecido a los muros fronterizos que dividen México de Estados Unidos o Israel de los territorios palestinos se encuentra en la ciudad española de Melilla, situada al norte de África y uno de los últimos reductos de este país en la región, junto a Ceuta. Toda la ciudad se encuentra vallada con un sofisticado sistema de seguridad, con cámaras de vigilancia las 24 horas del día e infrarrojas, y con un hermético sistema de seguridad en la zona más sensibles.

Esta mañana, un grupo de unos 200 migrantes intentaron entrar en avalancha a través del puesto fronterizo de Beni Enzar, en lo que fue el séptimo intento de ingreso masivo desde el pasado 26 de octubre, cuando las intensas lluvias afectaron una parte del vallado fronterizo.

Como en las ocasiones anteriores, los agentes antidisturbios españoles se emplearon a fondo en reprimir la “avalancha”, para lo que utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y repelieron con golpes de macana a muchos de los migrantes.


Copyright © 1996-2014 DEMOS, Desarrollo de Medios, S.A. de C.V.
Todos los Derechos Reservados.
Derechos de Autor 04-2005-011817321500-203.

Desarrollado por La Jornada

Hecho con Plone