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Los nuevos rostros de la migración, marcados por el cambio climático

Última modificación 12/09/2008 18:48
por luisg

A las crisis económicas y las guerras como causas de la migración se suma, en el nuevo siglo, la migración causada por el cambio climático y sus efectos devastadores –inundaciones, sequías, hambruna. La nueva causa podría llevar fuera de sus países a 60 millones de personas en los próximos años, se advierte en el Foro Social Mundial de las Migraciones

Armando G. Tejeda. Corresponsal. Madrid. Los flujos migratorios estaban supeditados hasta ahora por las crisis económicas, la falta de oportunidades de subsistencia, las hambrunas endémicas o, en el caso más extremo, las guerras fraticidas que aniquilan civilizaciones y pueblos enteros. Sin embargo, en el siglo XXI se vislumbra una nueva forma de migración, que podría tener consecuencias gravísimas: las provocadas por la sequía y las inundaciones –que podría generar entre 150 y 200 millones de “desplazados forzados -y la que originará la extensión sin control de los agrocombustibles -que podría sumar 60 millones de migrantes más en los próximos años-.

El III Foro Social Mundial de las Migraciones inició sus trabajos con la presencia de los dos mil delegados y los más de 400 voluntarios, que se dieron cita en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid, gobernada por el alcalde de Izquierda Unida (IU), José Masa. Esta ciudad próspera y con un gobierno de izquierdas desde hace más de diez años ha acogido por segunda ocasión consecutiva este histórico encuentro de activistas, expertos, organizaciones y, sobre todo, migrantes que sufren en carne propia los rigores de esta condición vital.

Las dos primeras ideas que cimbraron el auditorio y abrieron la reflexión y los debates eran tan rotundas como graves: la principal amenaza que sufre el planeta, el cambio climático, supondrá también, además de la devastación de parajes y ciudades, el desplazamiento forzoso de millones de personas. Y, la segunda idea, más inmediata, fue la de trabajar por la creación de un modelo migratorio para ser propuesto a las autoridades europeas, en respuesta a la “involución” a la que se han abocado en los últimos años, con el cierre de fronteras, la criminalización del migrante, la represión y la aprobación de la nueva directiva de retorno, también conocida como la “directiva de la vergüenza” o de la “infamia”.

El obispo de Brasil y fundador de la organización Grito de los Excluidos, Demetrio Valentini, fue el primero en poner sobre la mesa una cuestión que será central en este foro y, seguramente, en todos los debates que se susciten a raíz de la migración y sus consecuencias: la ecología o, más preciso, los efectos del deterioro del planeta en las agrupaciones humanas. “Este planeta en que vivimos, la propia naturaleza que nos acoge y que nos condiciona a su ritmo y a sus potencialidades, nos apunta el camino de la ecuación de los impactos de la humanidad, de manera que encontremos soluciones globales e inclusivas. Y no soluciones parciales y excluyentes. El fenómeno actual de nuestra civilización está carente de grandes utopías, lo que impide soluciones abiertas y creativas que hagan avanzar la conciencia ética de la humanidad y despierten nuevas posibilidades de relación con la naturaleza y de convivencia solidaria entre los pueblos”, dijo Valentini.

A lo que añadió: “Sin utopías la civilización se deteriora y se encamina a su ocaso. La necesidad de recuperar la utopía de los pueblos, de la fraternidad universal, de la justicia en las relaciones económicas… La utopía de los derechos humanos vale para todos y para cualquier persona en el mundo. Así que la crisis migratoria, aunque a primera vista no lo parezca, tiene una estrecha relación con la crisis ambiental. Son cada vez más evidentes los síntomas de la crisis ecológica. Poco a poco la humanidad se va dando cuenta de la gravedad de esa crisis y de la vinculación que tiene con el actual modelo económico, predatorio y concentrador. La crisis ecológica es la advertencia más clara, capaz de sensibilizar la conciencia humana, así que hay que saludar el crecimiento de la conciencia ecológica. Es estratégico para todos los que defendemos las causas de los migrantes vincular esa causa con la crisis ecológica. Necesitamos servirnos de la creciente conciencia ecológica para evidenciar hasta que punto las dinámicas migratorias son fruto también de los equívocos del mismo modelo económico que generó la crisis ecológica”.

El sacerdote brasileño consideró que la propia naturaleza nos enseña que sólo tiene sustentabilidad lo que está hecho para insertarse en la dinámica de todo el planeta. Riquezas mal distribuidas provocan desigualdades insostenibles; y cuando eso acontece en vez de bendición, la riqueza se convierte en maldición. “Pues provoca simultáneamente la inseguridad de los que tienen y la desgracia de los que no tienen”, dijo. Así que concluyó que “la crisis migratoria revela la urgente necesidad de revisar la concepción política que llevó a Occidente a la locura del desperdicio y que está llevando a Oriente a la misma situación y agravando la crisis ambiental”.

Mientras que el sociólogo belga Francois Houtart cito el Informe Steiner, encargado por el gobierno británico, para profundizar en la relación entre crisis ecológica y migración, para abundar en la idea de que los cambios experimentados en los últimos años en el orbe producirán movilizaciones masivas y forzadas de personas. “Estamos realmente a la víspera de un nuevo tipo de migraciones que agudizará la situación en el futuro. El Informe Steiner afirma que antes del fin de este siglo podríamos tener entre 150 y 200 millones de desplazados forzados por la sequía y las inundaciones. Se anuncia también que podríamos tener en los años que vienen 60 millones de desplazados forzados en las zonas rurales del mundo y del Sur, en particular, por la extensión de los agrocombustibles”.

Este académico europeo destacó que a lo largo de la historia, siempre las migraciones han estado vinculadas al equilibrio entre los medios de subsistencia y la población. Es por eso que hemos conocido las grandes migraciones de Asia central hacia América, de Asia central hacia la India, del Cáucaso hacia Europa, de Europa hacia América. Y también por la división internacional del trabajo y por el sistema de organización capitalista de la economía mundial que hemos conocido las migraciones de Europa del sur al Norte, de África del norte y central a Europa, de Mozambique a África del sur, de América Latina a Estados Unidos.

“Las guerras y las hambrunas también ayudaron a engrandecer este problema. Pero hoy estamos frente a una desestabilización climática por la acción humana, por el tipo de modelo de desarrollo altamente consumidor de energía fósil y que realmente es el origen de las transformaciones climáticas”, dijo Houtart.

Este sociólogo afirmó también que el modelo económico contemporáneo está basado sobre un desarrollo “espectacular” del 20% de la población mundial, que absorbe el 84% de todos los recursos del mundo. También en el Sur hay un desarrollo espectacular de una minoría, con porcentajes diferentes según los casos. Y eso también se ha significado en enormes desigualdades entre el Norte y el Sur, pero también dentro de cada sociedad. “Pero lo importante es entender que eso corresponde a la lógica del capital. Es la lógica de la acumulación del capital y tiene sus consecuencias sobre las migraciones. Tiene sus consecuencias porque el modelo entra en crisis y realmente estamos frente a una nueva división internacional del trabajo que está o favoreciendo las migraciones o poniéndoles freno, hablando de migraciones selectivas y criminalizándolas”.

LA DIRECTIVA DE LA INFAMIA

Mientras que Ignacia Díaz Aguilar, presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), reclamó a los delegados y activistas que trabajen para crear un “nuevo modelo migratorio diferente a la involución de los últimos años, con la impermeabilización de las fronteras, el incremento de los muros, la apuesta por el dispositivo Frontex –policía fronteriza- o la Directiva de Retorno”. “Durante algunos años, España fue un referente en la forma de enfocar las migraciones y se ha producido una recesión importante. El FSMM debe ser una plataforma para que España recupere el papel en defensa de los derechos sociales también de los migrantes. Y un primer paso muy importante es que seamos el primer país europeo en suscribir y ratificar la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias”, afirmó.

En cuanto a la estrategia a seguir para repudiar la conocida como “Directiva de la Infamia”, el obispo Valentini propuso que este Foro no se limite a condenarla, sino que “intente comprender los motivos más profundos que han llevado a Europa a tomar una decisión que contradice frontalmente el pasado de este continente”.

Valentini explicó que “la directiva de retorno vista de esta manera no se limita a las medidas cautelares contra los migrantes, tomada circunstancialmente por los países de Europa, sino revela la crisis profunda e interna de agotamiento de una civilización que está llegando a un impasse sin salida. Para superar este impasse es necesario un cambio profundo de paradigmas; la directiva de retorno es un testimonio de la crisis de civilización que afecta hoy a la humanidad como un todo. Ante una ley como esta nos damos cuenta de que las víctimas no son sólo los migrantes; los que quieres rechazar a los migrantes porque piensan que así arreglan su problema también acaban siendo víctimas de la visión estrecha en que se encierran”.

TESTIMONIO PALESTINO

Mientras que la activista histórica palestina Rajaa Derbashi dejo un testimonio emocionado y valiente durante su participación, en el que recordó que la tragedia de su pueblo se inició hace justo sesenta años con la creación del Estado de Israel en 1948, por lo que reivindicó el derecho al retorno a su verdadera patria de los más de cuatro millones de refugiados palestinos, tal y como reconocen distintas resoluciones de Naciones Unidas.  “Yo, como palestina, siempre he temido de que el sionista colonizara mi país. La ONU ha sido creada para velar por los derechos de los pueblos del mundo. Espero que también lo haga con mi pueblo, que ha luchado hasta el agotamiento y que sigue en pie, a pesar del éxodo, de la represión, de la persecución y las miles y miles de muertes en esta guerra sin tregua”.


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