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La migra mexicana, oscuridad en la casa

Última modificación 16/08/2008 15:13
por luisg

En la frontera sur de México, basta con animarse a hundirse en el río, hasta las rodillas o la cintura, según la temporada, para llegar al refugio que los religiosos Scalabrini tienen en Tecún Umán, Guatemala. Ahí, cualquier tarde, las maltrechas parvadas de migrantes centroamericanos rumian su fracaso…

La migra mexicana, oscuridad en la casa

Centroamericanos indocumentados cruzan la frontera entre los poblados de Suchiate, Guatemala y Ciudad Hidalgo, Chiapas, abordo de balsas improvisadas. Foto: Alfredo Domínguez

Por: Arturo Cano

En la frontera sur de México, basta con animarse a hundirse en el río, hasta las rodillas o la cintura, según la temporada, para llegar al refugio que los religiosos Scalabrini tienen en Tecún Umán, Guatemala. Ahí, cualquier tarde, las maltrechas parvadas de migrantes centroamericanos rumian su fracaso… y recuperan fuerzas para volver a intentarlo.

Si algún curioso les pregunta con cuál cuerpo de seguridad les fue peor antes de ser deportados, los migrantes no distinguen entre el Ejército, las policías municipales y estatal o los agentes de Migración. Dicen lacónicamente: “Los peores son los mexicanos”.

Y esto ocurre a pesar de que Vicente Fox –quien fue presidente mexicano entre 2000 y 2006, por si alguien no lo recuerda- hizo “héroes” a los migrantes y entre otras cosas les prometió que México no sería candil de la calle y oscuridad de la casa.

Uno de los últimos actos de su gobierno fue inaugurar la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, Chiapas. Se dijo entonces (marzo de 2006) que se trataba de un “modelo porque cumple con los más altos estándares de construcción, de uso de tecnologías, de protección a los derechos humanos y de atención a cada una de las personas que pasen (sic) por aquí”.

Se trataba de una respuesta algo tardía a las permanentes denuncias sobre los maltratos, vejaciones y abusos que los migrantes de tránsito sufren en territorio mexicanos, que incluían, naturalmente, las condiciones infrahumanas de los centros de detención, llamados eufemísticamente “estaciones migratorias”.

“El siglo XXI es el siglo de las migraciones y también de los derechos humanos”, dijo Fox muy orondo.

El foxiato acabó. El gobierno que le sucedió, a la manera de los del Partido Revolucionarios Institucional, hizo borrón y cuenta nueva (aunque a Vicente Fox su partido ya le encargó la tarea de guanajuatizar al país).

No pasó mucho tiempo para que los nuevos funcionarios del ramo admitieran que las estaciones migratorias estaban en condiciones trágicas.

De modo que anunciaron un plan de 10 acciones y la inversión de 170 millones de pesos “para subsanar deficiencias”.

Presentaron, claro, un informe crítico en el que aseguraron que sólo 11 de las 48 estaciones contaban con médico. Hablaron también de líneas telefónicas, computadoras, aire acondicionado y calefacción.

También dijeron las autoridades, encabezadas por Cecilia Romero, comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), que en este año esperaban contratar a 354 empleados, para completar la plantilla de 854 “especialistas” requeridos.

Admitieron además que se acababa de terminar con la práctica de utilizar las cárceles municipales, usual y literalmente porquerizas, para mantener “asegurados” a los migrantes.

Tampoco pasó mucho tiempo para que Romero reconociera que la corrupción de los agentes de migración es un mal generalizado y endémico del INM… tal como habían hecho sus antecesores en el cargo.

Un “modelo” de abusos

Ya entrado el nuevo sexenio, diversas organizaciones no gubernamentales han denunciado que la estación “modelo” de Fox  es uno de los lugares donde cotidianamente se violan las garantías individuales de los migrantes.

Un informe del grupo Sin Fronteras señala que se han detenciones arbitrarias, no se permite a los “asegurados” ningún contacto con abogados o gente de su confianza, además que en la estación de Tapachula, igual que en la de Iztapalapa, en el Distrito Federal, son constantes la falta de higiene y el hacinamiento.

A las deleznables condiciones en que se mantiene a los inmigrantes se suman recurrentes escándalos cuando salen a la luz los abusos y la corrupción que imperan en el INM.

En el sexenio que corre, el INM ha seguido ganando recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y se han seguido publicando titulares sobre actos de corrupción de sus funcionarios y agentes.

En Hermosillo, Sonora, quedó al descubierto que personal del INM quienes, coludido con una banda de traficantes de personas, extorsionó a las familias de migrantes a fin de que enviaran dinero desde EU y fueran liberados sus parientes.

El caso más conocido fue el de un grupo de 37 indocumentados, la mayor parte de ellos nacionalidad cubana, que fueron presuntamente “rescatados” por un comando armado. Muchos de ellos aparecieron posteriormente en EU, acogidos a la legislación de “pies secos”.

Los ciudadanos cubanos se encontraban retenidos en Cancún, y en lugar de deportarlos desde ahí, los funcionarios migratorios decidieron remitirlos a Tapachula, Chiapas, muy distante por tierra. El argumento, claro, fue que no cabía nadie más en la “estación migratroria”.

Por supuesto, el traslado fue una decisión que encajó perfectamente en la red tejida, por coyotes y funcionarios, para liberarlos.

Varios funcionarios fueron separados de sus cargos y otros tantos se encuentran bajo arraigo.

El escándalo de los cubanos, como se le conoció en los medios, dio pie a que las autoridades del INM anunciaran la enésima evaluación de personal y una “limpia” en las filas de la institución. Hasta hace unos meses, según Cecilia Romero, el programa de “combate a la corrupción” se había traducido en el despido de 196 empleados y la reubicación de 247.

¿Cuál es la diferencia con los 187 servidores públicos sancionados en 2006?

Luz de la calle

El propio INM ha informado que 22 personas víctimas del tráfico humano cuentan con una visa especial, para permanecer en territorio mexicano, en calidad de testigos, mientras el proceso contra sus victimarios sigue su curso.

Como en los casos de las policías y de las mafias sindicales, el gobierno panista no se atreve a arrancar de raíz la profunda corrupción en el área migratoria.

No contentas con poner al frente del INM a personas sin ninguna experiencia en el ramo, las administraciones del PAN han festejado anticipadamente, y en agravio de inocentes, la “limpia” de la migra mexicana.

En marzo de 2004, por ejemplo, echaron las campanas al vuelo por el supuesto desmantelamiento de una muy bien organizada banda de traficantes de personas. De los 44 detenidos, 26 eran empleados del INM.

Al cabo de un tiempo, sólo quedó en la cárcel una persona, que ni siquiera era empleada del INM. Los restantes fueron exonerados poco más de dos años después de su detención, sin que siquiera les dijeran “usted disculpe”.

Es más, el yerno y la hija de una de las inculpadas, Artemisa Aguilar, fueron condenados por un juez a reparar económicamente el “daño moral” infringido a Santiago Vasconcelos, subprocurador de la Procuraduría General de la República y artífice del caso.

El yerno era nada menos que Santiago Pando, ex publicista de Vicente Fox, y autor de la famosa expresión de “hoy, hoy, ya, ya”, del entonces candidato.

Pando le mandó una carta a Fox, quien se lavó las manos, y dijo que la investigación era una maravilla.

La señora Aguilar no fue liberada “ya”, Fox se fue, pero la corrupción y los abusos se quedaron ahí.

Es muy probable que pronto nos anuncien un nuevo golpe espectacular y que, nuevamente, nada ocurra. Mientras el gobierno mexicano sigue reclamando en algunos foros el trato a los mexicanos en EU. Por eso, con Felipe Calderón, México sigue siendo luz de la calle y oscuridad en la casa.


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