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Concluyen Jornadas por un Mundo sin Muros

Última modificación 12/12/2008 20:30
por luisg

Activistas, dirigentes sociales y defensores de los derechos humanos se reunieron durante dos días en la Cámara de Diputados de México. Hubo desde “risas” por las versiones de que los migrantes están regresando a sus países de origen debido a la crisis hasta canciones que se cantan en los campos de Estados Unidos.

Por: Arturo Cano

Pues resulta que Baldemar Velásquez sacó la guitarra y se puso a cantar. Dice que así lo hace después de andar de un lado a otro, en los campos de Ohio, cuando llega la hora de descansar y las cubetas del jitomate dan paso a las cervezas.

La primera canción fue triste. Baldemar se la escribió a Urbano Ramírez, un indígena guerrerense que se fue a morir a Carolina del Norte, debajo de un árbol, donde se les “olvidó” a sus patrones luego de sentirse desfallecer. Hallaron su cuerpo a los diez días.

Pero esa es otra historia. Porque Velásquez también rasgueó su guitarra con la inevitable Guantanamera y con una vieja canción de las batallas de César Chavez: “Viva la huelga en el field!/ ¡Viva La Causa en la historia!/ La raza llena de gloria/ La victoria va cumplir!”, cantó el presidente del Farm Labor Organizing Committee- (FLOC/ AFL-CIO),.organizador sindical de los jornaleros del pepino, el jitomate y el tabaco.

La ocasión fueron las II Jornadas sobre Migración y Derechos Humanos, en la Cámara de Diputados, convocadas por un montón de organizaciones pero animadas sobre todo por el legislador José Jacques Medina, “el único diputado migrante que ve por los migrantes”, según definió Elvira Arellano, ahora activista viajera y figura del movimiento migrante debido a su resistencia frente a la deportación.

Fueron dos días de testimonios, denuncias y propuestas, caracterizados por la presencia de los actores (los migrantes mismos), que dominaron sobre los opinadores profesionales.

“Me da risa que se diga que miles están regresando, yo no he visto a nadie. La verdad, podemos sobrevivir menor allá que aquí”, dijo, por ejemplo, el mixteco Rufino Domínguez Santos, dirigente del Frente Indigena de Organizaciones Binacionales, residente en Fresno, California.

Siguió con su risa Rufino Domínguez, aunque no en seco. “Me da risa y también pena que el gobierno mexicano nos pida que sigamos enviando remesas, como si fuese obligación de los migrantes salvar al país”.

En ese contexto, el diputado José Jacques recordó que en el presupuesto federal reciente se aprobaron, a propuesta suya, 300 millones de pesos para apoyar a las familias de los migrantes que han perdido el empleo en Estados Unidos. El estado de Michoacán, con muchos municipios marginados y “altamente expulsores” recibirá 60 millones de pesos. El caso, sin embargo, es que los diputados del PRD habían pedido diez mil millones de pesos.

Obama y los laureles

En la exposición de Domínguez, como en las de muchos otros de los ponentes, gravitó el triunfo electoral de Barack Obama, con las posibles consecuencias que tendrá para el movimiento migrante.

Se dijeron muchas cosas con una conclusión unánime: los migrantes no pueden esperar sentados a que Obama les entregue una reforma migratoria.

“No podemos dormirnos en nuestros laureles. Ahora más que nunca es necesario retomar las calles y el cabildeo. Es hora de crear nuevas organizaciones de migrantes, porque las viejas, como el Concilio Nacional de La Raza, ya no nos representan”, dijo Domínguez.

“Con reforma migratoria o sin ella, la pobreza va a seguir, entonces nuestra batalla debe continuar”, siguió Velásquez.

“La recuperación económica no se puede basar en la separación de las familias”, completó Emma Lozano, coordinadora de Familias Latinas Unidas Sin Fronteras, con sede en Chicago.


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