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¿Dónde está la reforma migratoria?

Última modificación 23/04/2010 19:56
por luisg

La promesa de campaña de Barack Obama se diluye en cálculo político de los legisladores, con el agravante de que avanzan el racismo, la xenofobia y las medidas antiinmigrantes a nivel local, como ilustra bien el caso de Arizona. Actores centrales de la batalla por una reforma migratoria sostienen que, dado este panorama, existen pocas posibilidades de que una propuesta sea discutida en el Congreso. De presentarse, afirman, estaría “muy por debajo de lo que el país verdaderamente necesita en cuanto a una ley de inmigración capaz de ser útil para el siglo XXI, y que a su vez refleje valores humanistas, de sentido común y de inclusión democrática”

El blog “Perspectivas migrantes”  (www.perspectivasmigrantes.org) mantiene el pulso del debate sobre una reforma a las leyes de inmigración de Estados Unidos. Escrito habitualmente por Oscar Chacón, dirigente de la Alianza Nacional de Comunidades Caribeñas y Latinoamericanas (NAALAC), refleja la situación del debate desde el punto de vista de los directamente afectados por el sometimiento de los cambios urgentes a las agendas bipartidista y aun a los intereses particulares de algunos legisladores estadunidenses.

Aquí una muestra:  

El pasado 21 de marzo, cerca de 250 mil personas, mayormente inmigrantes latinoamericanos, se concentraron en Washington, DC, la ciudad capital de los Estados Unidos de América (EUA), para demandar reformas en la política de inmigración. Los manifestantes protestaron también por la manera en que la administración Obama ha venido aplicando la ley actual, aun cuando el mismo presidente ha reconocido en diferentes ocasiones que la ley actual es disfuncional, inhumana y obsoleta.

Lamentablemente, esta importante movilización social, una de las más grandes sucedidas después de las múltiples protestas masivas sucedidas en la primavera del año 2006, no ha logrado mover las premisas del debate político hacia un plano de racionalidad, ni el debate legislativo hacia un curso de acción decisiva que verdaderamente augure beneficios para las comunidades inmigrantes. 

¿Donde está ahora el debate legislativo y que se puede esperar para el año en curso? 

Las organizaciones dirigentes de la estrategia legislativa denominada Reforma Migratoria Comprensiva (o CIR, por sus siglas en ingles) han venido ansiosamente esperando una propuesta de reforma a la ley de inmigración que se espera será liderada por los senadores Charles Schumer (D-NY) y Lindsey Graham (R-SC). Las especulaciones son a efecto que esta propuesta será parecida a la propuesta que sucumbió en el verano del 2007. Lo que han dicho estos dos senadores es que su propuesta girara en torno a cuatro premisas: (1) Mayor control fronterizo, (2) La introducción de una rediseñada tarjeta de seguro social, equipada con parámetros biométricos a ser utilizada por todas las personas autorizadas para trabajar en los EUA (extranjeros y nacidos en el país por igual), (3) Un programa de empleo temporal para trabajadores extranjeros, y (4) Un programa de “legalización” para personas extranjeras no autorizadas que ya viven en el país. 

Sin embargo, tanto el senador Schumer, como también voceros de la casa Blanca, han afirmado en repetidas ocasiones que para poder presentar esta propuesta, se requiere que haya cuando menos dos copatrocinadores republicanos. Hasta la fecha, únicamente el Sen. Graham (R-SC) ha manifestado estar interesado en ser socio de los Demócratas en este esfuerzo. Sin embargo, el mismo. Graham ha declarado en varias ocasiones, posterior a la aprobación de la reforma al sistema de salud, que dada la manera como se aprobó dicha ley (sin apoyo republicano), el ya no está dispuesto a trabajar con los demócratas en un esfuerzo por reformar la ley de inmigración. 

Por el otro lado, e independientemente de que estén considerando hacer los republicanos, la dirigencia del partido demócrata ha venido recibiendo mucha presión por parte de voceros de la comunidad latina, a efecto de que si no hay acción afirmativa sobre el tema de reforma a la ley de inmigración, no va a ser posible movilizar el voto latino en las elecciones de noviembre próximo. Independientemente de que tan seria sea esta amenaza, lo cierto es que en algunos casos específicos, como en el del actual presidente del Senado, el senador Harry Reid de Nevada, quien enfrenta una reelección muy reñida, le es vital movilizar cada potencial voto de apoyo para su reelección. 

Lastimosamente, y a pesar de la mucha mayor capacidad operacional alcanzada por la cúpula de organizaciones detrás de la estrategia denominada CIR, o del mucho más importante peso del voto Latino en los EUA, no se ha logrado gestionar un verdadero polo alternativo, tanto en lo político, como en lo legislativo; que nos permita romper con la lógica de ver y tratar al extranjero de hoy como si fuera una amenaza para los EUA. En el caso de la Cámara de representantes, donde sí se presento el pasado diciembre una propuesta significativamente menos punitiva y que en muchas de sus clausulas denota una visión más justa acerca del valor de las personas migrantes para el país, la propuesta presentada en diciembre pasado ha sido mayormente ignorada hasta la fecha. Su más visible proponente, el representante Luis Gutiérrez, rara vez habla de tal propuesta. 

En adición a lo ya expuesto, los demócratas enfrentan también un grave problema en cuanto a cohesión política sobre el tema migratorio y muchos otros temas. Lamentablemente, hay aproximadamente 60 demócratas en la Casa de Representantes que son conocidos por sus posiciones anti-inmigrantes. De igual manera, hay aproximadamente seis senadores demócratas que difícilmente apoyarían un esfuerzo de reforma a la ley de inmigración, por temor a las repercusiones electorales en sus respectivos estados. Como se puede deducir, el panorama para este año es muy incierto. Y aun si el tema fuese abordado, lo más probable es que la resolución que recibiría seria una muy por debajo de las expectativas de las comunidades migrantes, y muy por debajo de lo que el país verdaderamente necesita en cuanto a una ley de inmigración capaz de ser útil para el siglo XXI, y que a su vez refleje valores humanistas, de sentido común y de inclusión democrática.


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