“Tiene derecho a un abogado”
Aunque sea una de las frases más repetidas en las películas y series televisivas de Hollywood, la realidad es que en Estados Unidos hay quienes no tienen derecho a un abogado. Los presos de Guantánamo, por ejemplo. Pero es también el caso de cientos de miles de indocumentados sujetos a deportación que hasta esta semana no tenían derecho a defensa legal. Esa medida, claro, había sido tomada por el hijo de Bush
Los inmigrantes
indocumentados que se enfrenten a una posible deportación de Estados Unidos
tendrán derecho a un abogado. Vaya, era de suponerse que lo tenían, pero no era
así. Michael Mukasey, el procurador de Justicia de George W. Bush, había
determinado que los indocumentados no tenían derecho a contar con asistencia
legal para apelar la decisión de deportarlos.
Eric Holder, procurador de Justicia de Estados Unidos, anunció que anulará una
orden de su antecesor y que se elaborarán nuevas normas al respecto.
En febrero pasado, 130 organizaciones que trabajan en pro de los migrantes enviaron una carta al procurador general Eric Holder, en la cual le solicitaron anular la orden de Mukasey.
Organizaciones civiles y abogados de migración han destacado que con esta medida se restablece el principio de “proceso debido”.
Mukasey emitió la orden el 7 de enero pasado, en los últimos días del régimen de George W. Bush, cuando el presidente terminaba su gestión en medio del peor de los descréditos y con la más baja aprobación de la historia reciente.
Un gran número de inmigrantes son víctimas de abogados transas que les hacen perder sus casos. Con esta decisión, las organizaciones de apoyo a los migrantes esperan que disminuya el número de indocumentados que padecen la asesoría de abogados ineptos.