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“No somos los pobrecitos que tienen miedo”: migrantes de Arizona

Última modificación 11/05/2010 18:52
por luisg

A pesar del amplio rechazo –que incluye al presidente Barack Obama–, la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, firmó la ley que convierte en un crimen ser indocumentado y castiga incluso a aquellas personas que contraten o transporten a personas sin papeles. En la víspera, Pablo Alvarado, presidente de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON, por sus siglas inglés), lanzó un sereno llamado a la resistencia pacífica y dijo que en Arizona se juega mucho más que la reforma migratoria: “O somos un país donde todos y todas tenemos el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad; o somos un país donde se juzga y se limitan las oportunidades de las personas por el color de la piel”

Por: Pablo Alvarado

Todo parece indicar que la firma de la SB1070 es inminente.  Pero en medio de la consternación, los milagros también ocurren.  En todo caso, para que el golpe no sea tan fuerte, los pueblos humildes usualmente se preparan para lo peor.

Nuestro pueblo inmigrante en Arizona se debate entre el temor y el enojo por la SB1070.  Pero entre el miedo y la imprudencia está el coraje.  Coraje para no caer en la provocación.  Coraje para no caer en la violencia. Coraje para resistir pacíficamente. Coraje para amar incluso a nuestros adversarios.

Si estos sentimientos y valores no están en nuestros corazones antes de salir a manifestarnos para repudiar la SB1070 y lo que ésta representa, fácilmente caeremos en la hostilidad.

Hay que salir a la calle, a manifestarse, a vociferar nuestras consignas junto a nuestros vecinos y familiares.  Sonemos nuestros tambores, cantemos, bailemos y usemos el arte para pronunciarnos.  Pero en paz.  

Salgamos a la calle con la frente en alto que no le robamos nada a nadie.  Algunos de nuestros seudo amigos nos dirán que no gritemos nuestras consignas en español porque vamos hacer enojar a las personas de en medio; es decir a las que no han decidido si aprecian o no a su niñera, al jardinero o al que les sirve la comida en los restaurantes.  No hagamos caso.  Gritemos más fuerte. Seamos lo que somos: morenitos con dignidad, con orgullo, con identidad.  No permitamos que se nos trate de retratar como los “pobrecitos” a los que hay que proteger porque tienen miedo. Somos un pueblo en resistencia, noble, pacífico y valiente. 

La crisis de derechos civiles en nuestra Arizona va más allá del tema de migración.  Tampoco se puede reducir nuestra lucha a una estrategia legislativa en Washington DC. Se trata del futuro de nuestro país. O somos un país de exclusión o de inclusión.  O somos un país donde todos y todas tenemos el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad; o somos un país donde se juzga y se limitan las oportunidades de las personas por el color de la piel.

Es hora de que estudiemos y honremos el legado de aquellos que pelearon por los derechos civiles que hoy defendemos y sobre los cuales debemos cimentar nuestra lucha. Todos los pueblos humildes del mundo han tenido que luchar, generación tras generación, para que su dignidad y sus derechos sean reconocidos.  Hoy nos toca a nosotros.

El mismo legado que le permitió a Barak Obama ser el primer presidente froamericano debe ser expandido para que los inmigrantes puedan tener las mismas oportunidades y que sus hijos puedan, un día, ser presidentes también.

Si la gobernadora firma esta ley nefasta, la siguiente fase de nuestra lucha será buscar la expansión de nuestros derechos desde el gobierno federal.  Esperamos que Barak Obama haga lo correcto en los días venideros.

¡Sí se puede!


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