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Obama y la reforma migratoria

Última modificación 27/11/2008 23:21
por luisg

Las esperanzas desatadas por el triunfo de Barack Obama alcanzan a la comunidad migrante, sobre todo por la promesa del presidente electo de llevar a cabo una reforma migratoria en el primer año de su gobierno. Pero el entusiasmo tiene límites. Por eso los inmigrantes se proponen marchar en Washington un día después de que Obama asuma la presidencia de EU.

Por: Arturo Cano

El entusiasmo tiene límites. La elección de Obama, y la mayoría alcanzada por los demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes “no significan una garantía” de que habrá una reforma como la que demandan los migrantes y sus organizaciones.

“El escenario es muy favorable, pero los inmigrantes tenemos que hacer nuestra parte”, fue la conclusión de la reunión de la Alianza Nacional de Organizaciones Latinas y Caribeñas (NALACC) y otras agrupaciones, celebrada en Washington apenas pasada la elección.

“El mismo día de la elección comenzó una nueva etapa en la lucha de los latinos y de los inmigrantes”, se dijo en la reunión, que contó con más de 300 participantes, representantes de unas 150 organizaciones, llegados de todos los puntos geográficos de Estados Unidos.

Los dirigentes de los migrantes acordaron realizar acciones para que la reforma migratoria sea una prioridad en los primeros 100 días del gobierno de Obama.

“El voto latino no es un voto vacío ni  un cheque en blanco, pues representa las aspiraciones de cambio y de justicia social y económica de los latinos”, dice un comunicado difundido por la organización Mexicanos sin fronteras.

Con toda la importancia que reviste, la reforma migratoria no es la única demanda que mueve a los migrantes. “Es sólo una parte de la deuda que Estados Unidos tiene con los inmigrantes y los latinos”.

Los líderes migrantes quieren que la reforma migratoria sea una de las “diez prioridades internas” del nuevo presidente. Y están dispuestos a no dejar que olvide su promesa: “El 21 de enero (de 2009) vamos a estar aquí en Washington para demandar una reforma y el fin de las redadas”, dice Angélica Salas, directora de la Coalición para los Derechos Humanos del Migrante, con sede en Los Ángeles.

Otras demandas expresadas en la reunión nacional son: la puesta en marcha de programas de emergencia para quienes han perdido o están por perder sus viviendas debido a la crisis económica y el establecimiento de programas de empleo.

Los líderes inmigrantes recuerdan que Barack Obama, como senador, defendió el proyecto de reforma migratoria que no pudo ser aprobado en 2007.

El ahora presidente electo, y su rival John McCain, participaron en las negociaciones finales de una reforma obstaculizada por los intereses electorales de demócratas y republicanos.

Las organizaciones de migrantes consideran la gravedad de la crisis no excluye la necesidad de una reforma migratoria integral. “Salir de este lío económico requiere a cada uno de nosotros, incluidos a los migrantes”, sostiene Chung-Wha Hong, directora de la Coalición de Migrantes de Nueva York.

No debe olvidarse, insisten los organizadores de la primera marcha de la era Obama, que el voto latino creció 30 por ciento respecto de 2004, ni que 67 por ciento de los “hispanos” votaron por el ganador y los legisladores que le acompañarán en la tarea de lograr, ahora sí, una reforma que haga justicia a las familias perseguidas y acosadas.

(Contacto: www.mexicanossinfronteras.org).

Iniciativas que se multiplican

Las iniciativas se multiplican. El llamado movimiento promigrante ha sido siempre un arcoiris donde confluyen organizaciones de la más diversa laya.

Otra iniciativa proviene de los consejeros salientes del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), un órgano consultivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana que financia encuentros de líderes de origen mexicano.

Los consejeros han decidido “convocar a su membresía para iniciar un movimiento nacional para demandar a la Cámara de Representantes y del Senado de los Estados Unidos, una legislación que conceda la residencia a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados de todas las nacionalidades (más del 50 por ciento mexicanos)”, dicen los consejeros.

“Se busca una reforma migratoria que reunifique a las familias que se encuentran divididas y una parte de ellas está fuera de los Estados Unidos, igualmente buscarán que se permita la entrada legal y ordenada, de acuerdo a las necesidades de los Estados Unidos, de trabajadores temporales, que también tengan la opción a solicitar la residencia permanente”.

Los líderes piden que no se olvide pronto que 78 por ciento de los inmigrantes con ciudadanía estadunidense votaron por Obama, como lo hizo 83 por ciento de los mexicanos inmigrantes con ciudadanía.

En un comunicado firmado por el michoacano Artemio Arreola, de la Illinois Coalition for Immigrant and Refugee Rights, así como por Joel Magallán, de la Asociación Tepeyac de Nueva York, se pide a los jóvenes hijos de migrantes que votaron “presionar a los senadores y representantes para pasar una ley que legalice a sus padres”.

Son prácticos: “El presidente electo Barack Obama no podrá presentarse a una siguiente elección, dentro de cuatro años sin haber impulsado una reforma migratoria. Los republicanos ya han reconocido que el voto de los latinos es muy importante para recuperarse”.

Los consejeros del IME han hecho un llamado a los primeros 100 consejeros, y a los que asumirán próximamente, a formar coaliciones regionales y trabajar para formar un frente nacional.

Organizaciones que desean integrarse a esta Coalición, o aliados, pueden comenzar a registrarse escribiendo a la dirección electrónica siguiente: ImmigrationReformUSA2009@gmail.com


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